Isidro vivó en Madrid, España, se cree que en el siglo XI. Era un labrador
muy pobre, no cultivaba su prado, ni su viña; sino que cultivaba el campo de
Juan de Vargas. Aunque existe una tradición que narra prodigiosos milagros
realizados por Isidro durante su vida, sorprende que en realidad la santidad de
este hombre no es por haber hecho cosas extraordinarias, sino simplemente por
su piedad y por haber trabajado sacrificadamente cada día de manera honesta
para llevar el pan a su familia. Isidro fue una persona completamente piadosa,
amaba y cuidaba la naturaleza y los animales, no sabía leer ni escribir pero
era capaz de contemplar a Dios en la belleza de la naturaleza que su trabajo en
el campo le ofrecía, y de rezar cada día agradeciendo a Dios por tantos dones y
alabándolo con palabras que surgen de un corazón completamente sencillo. Todas
las mañanas asistía la misa antes de ir a su trabajo, así santificaba su
jornada.
Se dice que los ángeles labraban el campo mientras él oraba, o cuando llegaba tarde por asistir a la Iglesia.
Por todas las virtudes que escondidamente supo cultivar en lo pequeño de la vida cotidiana el pueblo español le ha dado el nombre de patrón de la ciudad de Madrid y Rivas. Por su amor y dedicación al trabajo agrícola es el patrono de los trabajadores del campo. Su esposa “santa María de la Cabeza”, también fue proclamada Santa.
Se dice que los ángeles labraban el campo mientras él oraba, o cuando llegaba tarde por asistir a la Iglesia.
Por todas las virtudes que escondidamente supo cultivar en lo pequeño de la vida cotidiana el pueblo español le ha dado el nombre de patrón de la ciudad de Madrid y Rivas. Por su amor y dedicación al trabajo agrícola es el patrono de los trabajadores del campo. Su esposa “santa María de la Cabeza”, también fue proclamada Santa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario